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Según un estudio publicado en la revista especializada Journal of Psychotherapy and Psychosomatics, la lactancia materna podría evitar que los niños desarrollaran un alto nivel de hostilidad en la etapa adulta. Aunque se ha demostrado que la frialdad y la falta de apoyo paterno son factores claves para el desarrollo de la hostilidad, no había estudios sobre el papel de la lactancia materna en la aparición de este sentimiento.
La hostilidad es un elemento de la personalidad que representa lo opuesto a la cercanía y está muy relacionada con una amplia gama de problemas sociales y sanitarios, incluidos los de salud mental.
La hipótesis
Los autores de este trabajo plantearon la hipótesis de que alimentar con leche materna a un bebé podría protegerle de desarrollar una personalidad hostil en la etapa adulta.
Para comprobar su validez, eligieron una muestra poblacional del denominado Young Finns Study, en el que participaron niños y adolescentes finlandeses elegidos de forma aleatoria para representar a todo el país, compuesta por 1.917 nacidos no prematuros cuya hostilidad se midió en 1992, 1997, 2001 y 2007.
Resultados del estudio
Los resultados mostraron que una lactancia materna más larga estaba relacionada con:
- Menos hostilidad materna durante el cuidado del bebé
- Menos ingresos familiares
- Mayor número de hijos
- Nacimiento más tardío de los hijos
De estas características familiares, la hostilidad en el cuidado de los hijos y los ingresos familiares bajos guardaban relación con una mayor hostilidad de los niños en su etapa adulta. La situación marcada por la lactancia materna predice la hostilidad total, la suspicacia y la paranoia, pero no la ira.
Aquellas personas que no recibieron leche materna tenían mayores niveles de hostilidad, sobre todo de suspicacia y de paranoia, en la etapa adulta que aquellos que fueron amamantados entre cuatro y seis meses.
No obstante, según los autores, se necesitarán más investigaciones para conocer mejor la relación entre la lactancia materna y la personalidad del adulto.
OMS y UNICEF recomiendan la lactancia materna
La lactancia es la alimentación con leche del seno materno. La OMS (Organización Mundial de la Salud) y UNICEF (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia) señalan asimismo que la lactancia es una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños.
OMS y UNICEF recomiendan como imprescindible la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del recién nacido.
También recomiendan seguir amamantando a partir de los seis meses, al mismo tiempo que se va ofreciendo al bebé otros alimentos complementarios, hasta un mínimo de dos años.
La Academia Americana de Pediatría recomienda mantener la lactancia al menos durante el primer año.
El Comité de lactancia de la Asociación española de pediatría coincide en sus recomendaciones con OMS y UNICEF.
Según la OMS y UNICEF, a partir de los dos primeros años la lactancia materna debería mantenerse hasta que el niño o la madre decidan, sin que exista ningún límite de tiempo.
No se sabe cual es la duración normal de la lactancia materna en la especie humana. En nuestra cultura se tiende a considerar la lactancia materna como algo propio únicamente de bebés de pocas semanas o meses. Sin embargo, también se han descrito casos en los que se ha mantenido la lactancia durante varios años.
Los estudios antropológicos publicados concluyen que la franja natural de lactancia en bebés humanos se encuentra situada entre los dos años y medio y los siete.
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