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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asegurado, en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de Durban (Sudáfrica), que el uso generalizado del transporte activo es la solución para reducir las emisiones de CO2. El fomento del uso de la bicicleta, caminar o usar el transporte público proporcionarían mayores beneficios para la salud y más inmediatos que la mejora de la eficiencia de vehículos y combustibles.
El informe destaca que el transporte activo reduciría la incidencia de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares relacionadas con la polución, los daños por accidentes de tráfico y el estrés causado por la contaminación sonora. También recuerda que el fomento del deporte ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer, la diabetes tipo2, algunas patologías cardíacas y la obesidad.
La OMS ha explicado que el 23% de las actuales emisiones de CO2 a la atmósfera proceden del transporte y que los medios terrestres producen el 16,5% del dióxido de carbono emitido, según datos del año 2008.
El fomento del transporte activo no solo reduciría este tipo de contaminación, sino que también contribuiría a la reducción de los 2,6 millones de muertes relacionadas con los accidentes de tráfico y la polución y a la de los 3,2 millones de fallecimientos relacionados con enfermedades ligadas al sedentarismo.
Además, la OMS señala que aunque estos beneficios serían positivos para toda la población mundial en su conjunto, los que mayor protección obtendrían serían los grupos más vulnerables: mujeres, niños, las personas con discapacidad y los ciudadanos con menores recursos económicos.
También asegura que los habitantes de ciudades localizadas en países de ingresos medios y bajos serían los que más notarían los efectos del transporte activo, puesto que son los más afectados por las muertes relacionadas con la polución y los accidentes de tráfico.
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