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La erupción volcánica en aguas del sur de la isla de El Hierro ya es visible sobre el mar, donde se puede apreciar a simple vista material como resultado de los efectos del volcán. Ya no son sólo manchas de azufre, los científicos que exploraban en el buque Profesor Ignacio Lozano las aguas del sur del Hierro han encontrado hacia las 14.00, hora local, material piroclástico (fragmentos de rocas y gases) humeante sobre la superficie.
La erupción submarina está ya a menos de 150 metros de profundidad, por lo que crecen las probabilidades de que se produzcan fenómenos explosivos, pero que no comporta riesgo para la población una vez que se ha evacuado el pueblo de La Restinga. Las autoridades han subido un nivel más la alerta volcánica, que ya está en fase de emergencia 1.
Se ha detectado un foco eruptivo a unos 2.400 metros de la costa, que produce burbujeo en la superficie y hace que emerjan piroclastos humeantes (restos de magma), lo que hace suponer que el "edifico volcánico" ha crecido bajo el agua y ahora se encuentra a menos de 150 metros de profundidad. El perímetro de evacuación en torno a La Restinga se ha ampliado en aproximadamente un kilómetro.
Además, las autoridades, tras una evaluación de los científicos, han ordenado al buque Profesor Ignacio Lozano, que se encontraba en la zona recogiendo muestras para su estudios, su regreso inmediato a puerto. También se ha prohibido el vuelo en helicóptero en el sur de la isla como medida preventiva. El buque y el helicóptero que sobrevolaba las aguas han abandonado inmediatamente la zona.
El lunes pasado los científicos confirmaron que se había producido una erupción submarina en aguas de El Hierro y el miércoles se hallaron frente a la costa las primeras evidencias visibles del fenómeno: olor a azufre, peces muertos y enormes manchas frente a la costa que ayer tocaron ya tierra.
Las manchas cubren parte de la reserva marina del Mar de las Calmas, un espacio de rica biodiversidad magníficamente conservado. Sin embargo, los científicos no creen que el daño, si se produce, sea irreversible, ya que se trata de un fenómeno natural y el ecosistema tiene mecanismos para regenerarse.
Mientras, la isla empieza a sufrir económicamente los efectos de una erupción que, como es lógico, tiene un efecto disuasorio sobre los turistas. El Cabildo Insular no ha dado todavía datos globales de descenso de la actividad, pero la depresión de unos empresarios golpeados ya por la crisis general se respira en todas las esquinas de la isla.
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